El flow de los planes estratégicos

El flow de los planes estratégicos

Todo cambia. El sector empresarial, el sector público, el sector deportivo, el sector turístico, el sector del ocio. La sociedad cambia, las organizaciones cambian, las personas cambiamos. Los planes estratégicos también cambian.

La planificación estratégica es una herramienta clave para cualquier organización deportiva y de cualquier otro ámbito. Nos permite saber cuál es el punto de partida, dónde queremos ir, y como llegar allí. ¿Pero aún son útiles los planes estratégicos tradicionales?

Este artículo  de la revista Forbes afirma que los planes estratégicos están muertos. La velocidad actual de los cambios en la forma de comunicarnos, trabajar y pensar hace que el largo plazo deje de tener lógica desde la perspectiva de la planificación. Es cierto, el futuro es cambiante, incierto, no se puede predecir. Pero entonces que hacemos ¿improvisamos?

La concreción de la estrategia para cualquier organización pues, tiene que adaptarse a la realidad y para ello los planes estratégicos deben dejar fluir. Deben ser vivos, adaptados a cada organización y a cada realidad, deben ser flexibles y con una concreción temporal mucho más corta. Deben ser únicos teniendo en cuenta los siguientes aspectos:

  • Enfoque variable: el enfoque del plan será diferente según las preocupaciones de cada organización: orientado a resultados, al equipo interno, a la infraestructura, al modelo de gestión o a la innovación.
  • Análisis de datos creativo: el conocimiento interno y del entorno se basará en datos pero también tendremos en cuenta opiniones creando nuevas percepciones sobre el punto de partida y tendencias de futuro. El análisis de datos tiene que ser creativo, innovador, abierto a nuevas ideas e interpretaciones.
  • Planteamiento abierto: en la elaboración de la estrategia, pueden aparecer nuevos retos, puntos de vista, necesidades que tal vez harán reorientar el camino en el que inicialmente se estaba trabajando. Estar abierto y aceptar al cambio es clave para una máxima adaptación.
  • Orientación al corto plazo: es importante definir hacia dónde queremos ir, pero establecer objetivos y acciones a corto plazo (quick wins) nos permitirá ver resultados de forma más rápida, evaluar si se avanza en la dirección correcta y realizar los ajustes que se consideren necesarios.
  • Participación efectiva: implicar a los stakeholders claves en la creación de la estrategia es fundamental. La promoción de una estrategia participativa tiene que realizarse desde una perspectiva de suma de valor y utilidad, evitando participación de compromiso que no enriquece el resultado.
  • Superar retos: el planteamiento de retos como elemento motivador. Plantear asumir riesgos inteligentes de forma combinada con otros elementos de equilibrio.
  • Focalizar: es interesante considerar posibles caminos y oportunidades, descartando aquellas que no sean prioritarias en este momento. La esencia de la estrategia es escoger lo que no se tiene que hacer.
  • Estratégica aplicada: concretar acciones que traducen la estrategia en acción permite que los líderes visualicen los recursos y la implementación del plan dejando un espacio a la flexibilidad y adaptación.
  • Keep simple: mantener una estrategia simple, sin complicaciones, explicada de forma fácil y que permita visualizar los resultados.

 

Si se tienen en cuenta estos elementos en la elaboración de un plan estratégico, este tendrá el flow para que sea efectivo, con resultados rápidos y una adaptación constante a la realidad, siendo una estrategia sólida y a la misma vez viva.

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