La digitalización de la interacción social

La digitalización de la interacción social

La crisis sanitaria provocada por la covid-19 ha potenciado desde hace unos meses una sociedad sin contacto, eliminando la interacción entre personas y provocando una irrupción inevitable de la tecnología en todos los niveles. En Corea del Sur se ha dado el nombre de 'UN-CONTACT’ (sin contacto) a este concepto y lo han convertido en uno de los factores clave de desarrollo de futuro donde prevalece la reducción de la necesidad del contacto entre personas. Pero, si el ser humano es un ser social por naturaleza, ¿cómo se explica esta voluntad de cambio?

Es cierto que la tecnología ha ayudado a hacer frente a la pandemia y ha sido utilizada para realizar todo aquello que hacíamos en el trabajo, en la calle o en el gimnasio, pero ahora desde casa. Esta forma de vida aislada se ha convertido en nuestra nueva normalidad desde los últimos meses de confinamiento. Para algunos, como Corea del Sur, esto ha sido la continuación de un camino hecho desde años atrás, entendido como la evolución natural de una sociedad moderna. Pero, ¿hemos seguido el camino todos juntos y no solo los nativos digitales? La respuesta es no. Se ha dejado atrás, entre otros, a la gente mayor; visibilizando todavía más la brecha digital y el problema social que esto conlleva. No solo el acceso físico a la tecnología es una barrera para muchas personas sino que no saber usarla todavía es una más importante.

Nuestro sector, con los centros deportivos y de salud como espacios de práctica, integraron durante el confinamiento la oferta virtual para que sus usuarios pudieran continuar haciendo actividad física y deporte desde casa. Pero, aquel grupo de gente mayor que hacía cada martes y jueves una actividad en el centro deportivo, ¿ha sido capaz de acceder al contenido digital? Este fue, es y será uno de los puntos clave de todo el proceso de integración digital puesto que la tecnología no solo apareció para facilitarnos procesos y la vida en general durante el estado de alarma sino que continúa presente y no parece que vaya a retroceder al punto donde se encontraba al inicio de todo.

Así pues, el deporte, como otros muchos sectores, tendrá que hacer encajar el mundo digital dentro de un contexto social donde antes el papel principal quedaba en manos de la presencialidad, el contacto y la interacción física. Dotar de herramientas y recursos a los usuarios para un correcto acceso virtual a la práctica físico-deportiva y una mejora de procesos, entre otros, será fundamental para obtener experiencias de éxito, minimizar barreras y garantizar un acceso universal al deporte sea desde donde sea.