El consumidor deportivo ‘silver’

El consumidor deportivo ‘silver’

En los últimos años, con el objetivo de adaptarse a un nuevo público, ha aparecido un nuevo concepto en los negocios que se relaciona con atraer a los consumidores de 65 años o más. Este mercado es conocido como la Silver Economy, que es la creación de productos, servicios y actividades económicas que satisfagan las necesidades de ocio, bienestar y salud de las personas de 65 años o más. El consumidor ‘silver’ es una tendencia que ha ido creciendo con más fuerza hasta colocarse como una nueva línea de negocio para muchas empresas y organizaciones.

Los últimos datos afirman que la proporción de población mayor de 65 años ha aumentado de un 4.5% a mediados del siglo XX a más de un 8% en el año 2019. Este incremento es mucho más acentuado en regiones como Europa, donde se espera que en 2050, un tercio de la población pertenezca a esa franja de edad.

Bajo esta premisa y la importancia de este segmento de población en los próximos años, se plantea la siguiente pregunta: ¿Por qué es tan atractivo este grupo de clientes? Normalmente suelen ser personas con un alto poder adquisitivo, sin excesiva propensión al ahorro, que goza de buena salud, es activo, tiene numerosas inquietudes y con mayor tiempo o necesidad de disfrutar de productos y servicios.

Por ello, apostar por los consumidores ‘silver’ es sinónimo de ganancia. La mayoría de ellos, son personas con una capacidad de compra mucho mayor y con más libertad financiera, ya que la pensión media de jubilación, en 2019, ascendió hasta los 1.150 euros, frente a 650 euros, en 2005. Por otro lado, estos consumidores son los que tienen más renta disponible. Desde 2013, esta generación ha pasado a ser la más rica con una renta anual de 13.315 euros frente a los 11.680 euros de media en el conjunto de habitantes (INE, 2019).

Muchos son los sectores que crean ofertas adaptadas a este tipo de consumidores, y el ámbito deportivo no puede quedarse atrás. Los mayores de hoy en día son muy distintos de los de generaciones anteriores, ya que gozan de mejor salud, autonomía y satisfacción vital. La esperanza de vida y los hábitos de consumo han hecho que exista una franjad de edad, a partir de los 55 hasta los 75 años donde las personas aún está en una etapa vital con ganas de emprender retos, de llevar un estilo de vida activo, y lo más importante es que aún se sienten bien para realizar actividad física. Por ello, la perfecta alianza para desarrollar estos atributos son los servicios deportivos.

Las instalaciones deportivas en el horario de mañana son un claro ejemplo de esta tendencia porque las personas mayores pasan en el gimnasio de dos a tres horas diarias pero no solo porque se ha convertido en un hábito físico sino también en un acto social que les permite relacionarse con otra gente.

La evolución demográfica obligará a mejorar la oferta para este colectivo hacia ejercicios más suaves y de acondicionamiento físico. Los centros deportivos han de creerse que el cliente senior es el nuevo usuario y para conseguirlo, son necesarias tres acciones prioritarias: reorientar el marketing y la experiencia del cliente, preparar a los profesionales para que atiendan con eficacia y empatía y disponer de una gestión más humana y orientada a la personalización.

El período de recesión por el COVID-19 lleva al sector deportivo, y al del fitness y las actividades dirigidas en particular, a echar la vista al futuro y prever una trasformación en la demanda de productos y servicios. Y con esto, hay que añadir, que según diversos estudios que analizan las características y los hábitos de comportamiento, se conoce que las personas mayores son grandes internautas, el 68% disponen de internet en el hogar y el 58% usan el ordenador habitualmente. Por lo tanto, la oferta de virtualización y las actividades online es otra de las grandes apuestas para este tipo de clientes.

En definitiva, el público senior espera mimos, sobre todo aquellos de más de 75 años. Estos tienen dinero para gastar, pero solo lo harán si, sienten que son apreciados y valorados, estos clientes buscan calidad y calidez en los servicios que consumen. El objetivo del sector deportivo es ofrecer un servicio adecuado a una franja de población que será muy mayor de aquí a unos años pero que ha ido evolucionando con el tiempo, y se prevé que sea mucho más activa. Por ello, el foco se encuentra en saber adaptarse a las necesidades y características de este nuevo grupo de consumidores de actividad física y deporte.